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EL SILENCIO QUE DESGARRA_-_OFFICCIAL_-_SIR_MANOIKÁ_PDF

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Tren de cenizas por Sir Manoiká

Cierro los ojos y escucho un tren que no existe, sus vagones llevan mis recuerdos en llamas, mis sueños rotos son el humo que se disipa antes de tocar la piel del mundo. En la estación del olvido nadie me espera, ni la risa, ni el amor, ni siquiera el perdón. Solo yo, caminando sobre relojes rotos, cada tic un puñal, cada tac un eco de mi carne. He escrito cartas que jamás se enviarán, las firmé con lágrimas que saben a ceniza, y las quemé para que el viento aprendiera cómo se quiebra un corazón sin pedir permiso. Y aun así, algo late. Un animal extraño, salvaje y silencioso, que mastica la noche y vomita luz sobre mi pecho, diciéndome que la muerte no tiene la última palabra, que incluso entre los escombros de mi alma hay un hilo que grita, desafiante: “Resiste, aunque todo sea ruina.” Y entonces, sonrío. Porque he aprendido que el dolor es una llave, y que la belleza más profunda no se encuentra en los jardines, sino en las grietas donde sangra la vida. TREN D...

Latidos rotos por Sir Manoiká

En la noche donde los susurros se vuelven cuchillos, mi alma camina descalza sobre cristales rotos, cada paso un recuerdo que arde, cada aliento un fantasma que no me deja dormir. He amado con la ferocidad de un incendio, he llorado con la fuerza de un mar que nunca encuentra su orilla, y aun así, la soledad me mira de frente, con ojos que saben todos mis secretos, con labios que nunca pronunciarán mi nombre. El mundo no espera a los que sangran por dentro, y yo, poeta de cicatrices, trato de bordar belleza en mis heridas abiertas, intentando que alguien vea lo que nadie quiere mirar: el corazón desnudo, el miedo convertido en luz, el dolor transformado en canción. Porque incluso en la más fría oscuridad, hay un fuego que no se apaga, una fuerza que reta a la muerte, y un latido —aunque roto— que sigue gritando: “Estoy vivo, y aún siento.” Latidos rotos  Sir Manoiká

Juliana, con J de Juicio y de Juego de Sir Manoiká

No sé si escribes con tinta o con sangre, pero tus palabras huelen a piel que aún recuerdo. Tienen ese filo suave que no corta— seduce. Tú no escribes: poses. Desnudas las sílabas como quien se desabrocha el alma por el puro gusto de que la vean latir. Hay una guerra en tu boca y paz en tus caderas. Eres esa contradicción que reza con la lengua mientras peca con los muslos. Juliana, con J de juicio y de juego, con lengua de volcán y manos de iglesia. Te leí… y ahora tengo las rodillas débiles y el deseo de volverme libro solo para que me abras en tu página más íntima. No hay metáfora que te contenga: ni agua, ni luna, ni selva. Eres verbo en carne viva. Y yo, un lector sin salvación, leyéndote con los ojos cerrados y el alma abierta. Pd: Me duele pensar que eres mi ex. Juliana, con J de Juicio y de Juego Latidos Sir Manoiká.

Arquitecto de espejismos de Sir Manoiká

Construyo mundos en ruinas, palacios de aire y humo, donde el perdón es un espejismo y la verdad, un juego de espejos rotos. Diseñé los mapas del olvido, tracé rutas sin salida, vendí la esperanza al mejor postor y cobré en monedas de sombra. Soy el artesano de los abismos, el mago que transforma el dolor en cadenas invisibles, el relojero que detiene el tiempo en la agonía de un segundo eterno. Hice de la culpa una corona, y de la indiferencia un trono, coroné reyes sin rostro, que gobiernan el reino del silencio. He vendido la luna a los ciegos, y el fuego a los que temen arder, prometí cielos de papel y di tempestades de acero. ¿Quién soy? Me preguntas. Soy la mentira que abraza, el veneno que calma, el arquitecto invisible de tu peor pesadilla. Pero, cuidado, porque en este laberinto de espejos, a veces, el cazador se vuelve presa, y el arquitecto, su propia creación. Arquitecto de espejismos Sir Manoiká