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Mostrando entradas de septiembre, 2025

NO SOY PROFESIONAL_-_VOL 1_-_SIR_MANOIKÁ_PDF

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EN LAS ULTIMAS_-_OFFICCIAL_-_SIR MANOIKÁ_PDF

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EL SILENCIO QUE DESGARRA_-_OFFICCIAL_-_SIR_MANOIKÁ_PDF

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Tren de cenizas por Sir Manoiká

Cierro los ojos y escucho un tren que no existe, sus vagones llevan mis recuerdos en llamas, mis sueños rotos son el humo que se disipa antes de tocar la piel del mundo. En la estación del olvido nadie me espera, ni la risa, ni el amor, ni siquiera el perdón. Solo yo, caminando sobre relojes rotos, cada tic un puñal, cada tac un eco de mi carne. He escrito cartas que jamás se enviarán, las firmé con lágrimas que saben a ceniza, y las quemé para que el viento aprendiera cómo se quiebra un corazón sin pedir permiso. Y aun así, algo late. Un animal extraño, salvaje y silencioso, que mastica la noche y vomita luz sobre mi pecho, diciéndome que la muerte no tiene la última palabra, que incluso entre los escombros de mi alma hay un hilo que grita, desafiante: “Resiste, aunque todo sea ruina.” Y entonces, sonrío. Porque he aprendido que el dolor es una llave, y que la belleza más profunda no se encuentra en los jardines, sino en las grietas donde sangra la vida. TREN D...

Latidos rotos por Sir Manoiká

En la noche donde los susurros se vuelven cuchillos, mi alma camina descalza sobre cristales rotos, cada paso un recuerdo que arde, cada aliento un fantasma que no me deja dormir. He amado con la ferocidad de un incendio, he llorado con la fuerza de un mar que nunca encuentra su orilla, y aun así, la soledad me mira de frente, con ojos que saben todos mis secretos, con labios que nunca pronunciarán mi nombre. El mundo no espera a los que sangran por dentro, y yo, poeta de cicatrices, trato de bordar belleza en mis heridas abiertas, intentando que alguien vea lo que nadie quiere mirar: el corazón desnudo, el miedo convertido en luz, el dolor transformado en canción. Porque incluso en la más fría oscuridad, hay un fuego que no se apaga, una fuerza que reta a la muerte, y un latido —aunque roto— que sigue gritando: “Estoy vivo, y aún siento.” Latidos rotos  Sir Manoiká